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Terapia computacional recupera la vista

“Por Mary Caffrey.”
Bernhard A. Sabel

09/28/1998 » El artículo original apareció en el Boletín Semanal de Princeton.”
Un régimen especializado de terapia computacional puede recuperar la visión perdida debido a lesiones cerebrales causada por ataques o traumas, de acuerdo a Bernhard Sabel, Científico Investigador de visita, quien está pasando un año en el Departamento de Psicología. Hasta ahora, este tipo de pérdida de visión se había considerado intratable.

Sabel y sus colegas condujeron un experimento en la escuela de Medicina de la Universidad de Magdeburg en Alemania, en el que pacientes adultos que habían sufrido un trauma cerebral o ataque y habían perdido grandes porciones de su campo de visión pudieron recuperar un promedio de 5 grados del campo. Esto es el equivalente a media página de una revista estándar sostenida a la longitud del brazo. En promedio los pacientes mejoraron su visión entre 30 y 70 por ciento sobre la línea base; y algunos pacientes que habían perdido su capacidad de leer la recuperaron. Los miembros de un grupo de control no lograron resultados similares.

”Fuimos capaces de demostrar por primera vez que la vista perdida puede recuperarse en el hombre, ofreciendo así nuevas esperanzas para los muchos pacientes que son afligidos cada año por ceguera parcial, dijo Sabel. Así, añadió, el sistema visual del cerebro en los adultos no es tan inalterable que como se pensaba antes, pero en cambio posee un tremendo potencial para la “neuroplasticidad”, la capacidad para adaptarse al cambio.

De acuerdo a Sabel, el uso de un computador como herramienta terapéutica para tratar la ceguera también es significativo. “No invade, ni tiene efectos secundarios”, explicó. Porque los sujetos de prueba pueden hacer la terapia computacional en casa, es eficiente en cuanto a costos y la conformidad es extremadamente alta.  De 38 pacientes en grupos de terapia y de control, sólo uno (miembro del grupo de control) abandonó el estudio.

Plasticidad Cerebral
”Siempre me ha interesado en cómo el cerebro se autorepara, dijo Sabel, quien recibió su doctorado de la Universidad de Clark y fue miembro de postdoctorado del Instituto de Tecnología de Massachussets.  ”Cuando nos hacemos un corte en la piel y sana, nadie piensa en ello. Pero la gente no cree que el cerebro puede autorepararse, y sin embargo lo hace.”

Cuando ocurre la pérdida de visión después de una lesión cerebral, se destruyen muchas células pero alguna cantidad de las células más fuertes sobrevive, explicó Sabel. Estas “células sobrevivientes” ofrecen el potencial para la visión recuperada. Con estimulación apropiada, estas células experimentan cambios impresionantes.

Experimentos con animales han demostrado que hasta el 70 por ciento de la visión normal puede lograrse con sólo el 10 por ciento de las células, de acuerdo a Sabel. La clave es proporcionar estimulación focalizada. “Si usted está practicando un pasaje difícil en el piano por media hora y sólo con golpear fuertemente las teclas no aprenderá a tocar bien. Si, sin embargo, usted se concentra en la misma pieza y la toca una y otra vez, usted aprenderá a tocarla bien.”

En el experimento de Sabel, el computador apunta a la “zona de transición” en el campo visual de cada sujeto de prueba, el que se ubica entre el campo con visión intacta y el área donde la visión estaba completamente perdida. En esta área de visión parcial hay células que han sobrevivido a las lesiones. Estas “islas de visión residual” permiten a los pacientes ver algunos estímulos, mientras otros no los ven. Logrando que los pacientes se enfoquen en esta zona de transición ofrece la mejor esperanza de recuperar el campo visual, dijo Sabel, porque la activación repetitiva de las células sobrevivientes fortalece sus conexiones sinápticas.

Diseño del experimento
Los 38 pacientes en la terapia de restitución y los grupos de control fueron evaluados para identificar sus zonas de transición. Luego se les dio las instrucciones en sus regimenes respectivos de capacitación. Se les solicitó a los pacientes en el grupo de terapia que se concentraran en un punto fijo en las pantallas del computador y luego se les pidió que presionaran una tecla del computador cuando vieran estímulos, los que aparecían como puntos blancos en la pantalla del computador. Para asegurar su atención continua en el punto fijo, los sujetos de prueba también tenían que presionar una tecla cuando el punto fijo cambiaba de color. A los pacientes en el grupo de control, en cambio, se les pidió que respondieran a los estímulos solamente en una locación irrelevante en la pantalla.

Ambos grupos contenían algunos sujetos de prueba que habían sufrido daño al nervio óptico, el que conecta la retina al cerebro, y también sujetos con lesiones en áreas corticales superiores. Estas lesiones postquismáticas implican pérdida de visión en ambos ojos y se consideran más serias.

Al monitorear con qué frecuencia presionan los pacientes que reciben la capacitación de restitución, correctamente el teclado después de ver los estímulos, los investigadores pudieron periódicamente ajustar el régimen para cada paciente, empujando los estímulos cada vez más lejos hacia el área ciega del paciente. Así, las zonas de transición para estos pacientes aumentaban o se movía con el paso del tiempo, expandiendo en forma continua su campo visual.

La visión mejoró sólo después de unas pocas semanas de entrenamiento con el computador. Después de seis meses, las pruebas de visión registraron mejorías para un 95 por ciento de los pacientes en grupo de terapia de restitución, con un 78 por ciento de los sujetos quienes afirmaron que habían notado un cambio en sí mismos. Los pacientes que habían experimentado daño al nervio óptico se beneficiaron del entrenamiento más que los con lesiones postquismáticas. En el grupo de control, sólo unos pocos pacientes de nervio óptico recuperaron alguna porción de su campo visual, y ninguno con lesiones postquismáticas vio mejoras. Sólo un 16 por ciento de los sujetos de control dio cuenta de una visión mejorada.

Aunque se cree que los resultados de cada paciente individual varían dependiendo de la naturaleza de la lesión, “Aún no somos capaces de predecir quién es el que más se beneficia de la terapia”, dijo Sabel. “Pero los hallazgos muestran claramente que la ceguera parcial no es tan irreversible como se creía. La visión puede, de hecho,  ser recuperada en un grado significativo”.

”El artículo de Erich Kasten, Stefan Wuest,
Wolfgang Behrens-Baumann y Sabel apareció el 1ro de Septiembre en Nature Medicine.”

Fuimos capaces de demostrar por primera vez que la vista perdida puede recuperarse en el hombre, ofreciendo así nuevas esperanzas para los muchos pacientes que son afligidos cada año por ceguera parcial.