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Revisi贸n de la Visi贸n
“La visi贸n, de hecho, puede recuperarse en un grado significativo. Fuimos capaces de mostrar por primera vez que la visi贸n perdida puede recuperarse en el hombre. La ceguera parcial no es tan irreversible como se cree en general.”
Bernhard A. Sabel
01/01/1999 »
El artículo original apareció en Popular Mechanics.
Como muchas personas motivados por la ciencia, Bernhard A. Sabel estaba intrigado por resolver un misterio. “Cuando nos hacemos un corte en la piel, sana y nadie piensa nada en eso. Las personas no piensan que el cerebro puede auto repararse.” Sabel y sus colegas en la escuela de Medicina de la Universidad de Magdeburg en Alemania había desaprobado, en forma dramáticamente y contundente, esta creencia convencional sobre la capacidad de recuperación limitada del cerebro. “Fuimos capaces de demostrar por primera vez que la pérdida de la vista puede recuperarse”, le cuenta a POPULAR MECHANICS. “El sistema visual del cerebro en los adultos no es tan inalterable como se pensaba previamente. Posee un potencial tremendo para adaptarse al cambio.”
Sabel, quien actualmente está dedicando un año como científico investigador temporal en Princeton University. Es un psicólogo especializado en los pacientes que se han vuelto parcialmente ciegos, producto de lesiones en la cabeza o de ataques. La creencia médica predominante sostiene que una vez que las neuronas del cerebro mueren, las funciones que ellas controlan están perdidas. En el caso de nuestro sentido más complejo, incluso los daños más sutiles pueden infligir una ceguera de por vida. Sin embargo, es esta misma complejidad de la visión lo que es parte de la razón de los trabajos de tratamiento de Sabel.
Cómo vemos La visión comienza cuando la luz, que es una forma de radiación electromagnética, pasa a través de la cúpula transparente en el frente del ojo, la córnea, y los lentes la enfocan hacia la retina en la parte posterior del ojo. La energía impartida por la luz en cuanto golpea las células baciliformes y coniformes que revisten la retina, estimula la liberación de químicos conocidos como neurotransmisores. Éstos estimulan las más de un millón de fibras que conforman el nervio óptico, que es un tipo de súper autopista de información entre los ojos y el cerebro.
Como el tráfico que entra en autopista de una ciudad, las señales que salen del nervio óptico eventualmente encuentran su camino hacia los diferentes vecindarios, o centros de procesamiento de la visión dentro del cerebro. Trabajando en conjunto, estos centros de procesamiento convierten el patrón continuamente en cambio de estimulación que se mueve por el nervio óptico en formas, colores y movimientos que “vemos” alrededor de nosotros. Un ataque o golpe a la cabeza que corta el suministro de sangre a las células en alguna parte del nervio óptico o áreas de procesamiento de la visión pueden causar ceguera completa o parcial. La cual se representa aquí como la franja negra que se ve en las fotos de esta página.
El tratamiento de Sabel que desarrolló con sus colegas Erich Kasten, Stefan Wust y Wolfgang Behrens-Baumann ha demostrado ser efectivo para las personas cuyas lesiones o ataques los dejaron con un campo visual reducido. Para estos individuos, el campo normal de visión del mundo es reemplazado por un campo de visión estrecho que se divide a sí mismo en tres áreas diferentes. En áreas donde las células han escapado al daño, la visión sigue siendo normal. Donde ha ocurrido una destrucción masiva de células en alguno de los nervios ópticos o áreas de procesamiento de la visión hay simplemente insuficiente información sensorial para que el cerebro pueda construir una imagen. Entre estas dos áreas hay una “zona de transición”. Aquí, un número suficiente de células ha sobrevivido para proveer algunas señales y alguna capacidad de procesamiento de señal, pero la visión resultante es demasiado distorsionada como para proveer alguna información visual útil.
Células sobrevivientes Las células sobrevivientes en la zona de transición son la clave para la recuperación de la visión, dice Sabel. Usando un examen asistido por computador el equipo puede determinar la ubicación y concentración de estas células saludables. Se ha sospechado por varias décadas la sobre vivencia de las células encargadas de procesar la visión. Los investigadores idearon experimentos que probaron su existencia. En estas pruebas, se les preguntó a voluntarios carentes de visión a que adivinaran la forma o color de un objeto que se mantuvo frente a ellos pero que insistían en que eran incapaces de ver. Sus respuestas demostraron ser misteriosamente exactas.
Usando imágenes de resonancia magnética, que diferencia entre tejidos finos y tomografía de emisión de positrón, que mide el uso de la energía de la neurona, los investigadores pudieron darse cuenta pronto que los ciegos sí tenían vestigios del tipo de actividad neural asociada a la vista. Lo anterior abría una emocionante posibilidad: si el mecanismo para “ver” no se había cerrado complemente, quizás se podría recuperar.
De experimentos en los que se destruyeron los nervios ópticos y áreas de procesamiento de la visión de las ratas, los científicos aprendieron que el 70 por ciento de la “visión normal” del animal se podía retener con sólo un 10 por ciento de las células en los centros de visión, dice Sabel. De algún modo los cerebros de las ratas habían logrado “esquivar” el daño. Esto conllevo a dar un pequeño salto intelectual para darse cuenta que la recuperación “milagrosa” de la vista. La cual se relacionaba con la información sobre los humanos, quienes podrían representar una capacidad similar de auto reparación.
Practicando ver La capacidad de Sabel para poder explorar los poderes de recuperación del cerebro y más tarde desarrollar una técnica de reclamación de la visión, se hizo posible gracias al computador personal. El primer uso del PC es localizar las células sobrevivientes y determinar si hay suficientes para re-entrenarlas. En este examen, los pacientes se enfocan en un punto fijo, como una estrella que aparece en el monitor del computador. Se les enseña a observar la aparición de puntos blancos destellantes y responder presionando una letra en el teclado del computador. Para ayudar a que los ojos del sujeto no se desvíen, los investigadores también les dicen que presionen la tecla cuando la estrella cambia de color. Analizando la cantidad de veces que se presiona la tecla, determina si hay suficientes “islas de visión residual” que puedan expandirse con un tratamiento de seguimiento. “Usualmente, el 10 por ciento o más de la sobre vivencia de células es suficiente para la recuperación, “dice Sabel.
El tratamiento es similar a la evaluación y puede hacerse en casa. Como en la prueba el paciente se sienta frente al computador y presiona una tecla cuando ve un puntito. Sabel afirma que esta actividad repetitiva refuerza las conexiones entre las neuronas sobrevivientes. Ofrece esta analogía:”Si usted está practicando un pasaje difícil en el piano por media hora, con sólo golpear fuertemente las teclas no aprenderá a tocar bien. Sin embargo, usted se concentra en la misma pieza y la toca una y otra vez, usted aprenderá a tocarla bien.”
Para probar si esta teoría funcionaría, y si la vista de hecho, podría ser parcialmente recuperada, el equipo de Sabel eligió 38 sujetos entre 100 voluntarios. Se los dividió en dos grupos. Ambos contenían personas que tenían daños en el nervio óptico y en las grandes áreas de procesamiento de visión. El grupo de control estaba sentado frente a las pantallas de computador y veía al azar tiroteo de puntitos. Para el grupo de terapia un programa de computador monitoreaba con qué frecuencia los pacientes respondían correctamente y lentamente movían los puntitos destellantes cada vez más a la zona de transición. Con el paso del tiempo, el tamaño de la zona de transición se agrandaba, y la visión dentro de ella se hacía mas clara. Después de seis meses, los examenes de visión registraron una mejoría para un 95 por ciento de los pacientes en el grupo de terapia. En promedio, los pacientes que habían perdido grandes porciones en su campo de visión fueron capaces de recuperar un promedio de 5 grados de campo. Sabel describe esto como el equivalente de un área del tamaño de media página de una revista estándar sostenida a la longitud del brazo. Los sujetos con daños al nervio óptico fueron los que más presentaron mejorías. Y unos pocos participantes incluso recuperaron su capacidad de leer.
”La visión, de hecho, puede recuperarse en un grado significativo. Fuimos capaces de mostrar por primera vez que la visión perdida puede recuperarse en el hombre. La ceguera parcial no es tan irreversible como se cree en general.”
Por Jim Wilson. Este art铆culo apareci贸 en Popular Mechanics.
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