GH—Lititz, Pensilvania, 64
Mejora del 14,5%
Después del accidente cerebrovascular que sufrí, estuve conduciendo casi dos años principalmente para ir a mi trabajo y a visitar a mi familia hasta que tuve que ir al oftalmólogo para un examen de la vista. Los resultados fueron totalmente insuficientes para cumplir con los requisitos estatales para el permiso para conducir, así que me dijo que me lo iban a quitar.
Mi médico de cabecera me recomendó que fuera a ver a un neuro-oftalmólogo. Éste llegó a la misma conclusión y me recomendó que empezara a usar el transporte público. Como no acepté esta solución, programé una cita con un médico para someterme a un examen que mostró el mismo deterioro visual.
Cuando se enteró de mi experiencia, una amiga me recomendó a un oftalmólogo que le había ayudado a ella después de que sufrió un accidente cerebrovascular. Él me recomendó que me sometiera a la VRT.
Viajé 150 millas para la prueba de diagnóstico de la VRT y felizmente pude iniciar la terapia en abril de 2005. Lo único que deseaba era recuperar mi permiso para conducir y poder conducir otra vez a la tienda de víveres, la iglesia y el banco. El médico no me pudo prometer que volvería a hacerlo, pero creí que era importante intentarlo con esta terapia. Hice mis sesiones diarias de VRT fielmente y no me salí del programa. NovaVision® trabajó conmigo y realmente pude terminar la terapia con éxito. El 2 de junio de 2006 me informaron que había aprobado la prueba estatal de la vista y me devolvieron mi permiso para conducir. Nuevamente se me abrió un mundo totalmente nuevo y siento que volví a nacer gracias a la libertad de salir por mi cuenta y la capacidad para ver mejor. También puedo ir al teatro o a un espectáculo y ver claramente el escenario otra vez. Mi hijo menor, que es médico asistente, me dijo lo impresionado que está de que yo esté a la vanguardia de la medicina al realizar la VRT. Eso también me hace sentir muy bien.
